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 Atados a la la fama y a la prosperidad (engaño del enemigo)

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JUAN 19
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MensajeTema: Atados a la la fama y a la prosperidad (engaño del enemigo)   Sáb Jun 08, 2013 1:04 pm

La prosperidad , buena pero peligrosa para los creyentes.

Trataremos en este comentario con dos métodos usados por el engañador para inhabilitar y disminuir
la eficacia del testimonio de los creyentes.
Primero, satanás tratará de lograr que este mundo aparezca tan atractivo para los creyentes que
comiéncen a olvidarse del cuidado de Dios para sus vidas.
Segundo, satanás les dirá a los creyentes que el vivir la vida cristiana solo les traerá peligros,
sufrimientos y pérdidas. Muchos han sido afectados por el primer método mencionado. Por un tiempo
fueron fieles seguidores de Cristo, hasta que satanás logró que el mundo les resultara más atractivo que Cristo
Jesús. Paulatinamente fueron atraídos cada vez más hacia el mundo, volviéndose fríos, indiferentes e
incapacitados para las cosas espirituales. Aquellos que se sienten tentados de esta manera deben fijarse en los
siguientes remedios.
Primero, nada de lo que este mundo nos ofrece tiene poder para protegernos del mal o para
garantizarnos el sumo bien. Por ejemplo, todo el dinero del mundo no puede curar a nadie de una enfermedad.
El poder y la fama no pueden garantizar la felicidad de una persona. El poder, la influencia y el dinero no
pueden ayudar en los tiempos de necesidad espiritual. Debemos pensar mucho acerca de la debilidad y la
impotencia de todas las cosas terrenales. ¿Porque permitirán los creyentes que tales cosas les roben las
bendiciones espirituales?
Segundo, todo lo que hay en este mundo es vacío y sin valor en sí mismo. El libro de Eclesiastés
comienza declarando este hecho: “¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del
sol?” (Eclesiastes 1:3) La respuesta es clara: La gente no gana nada de valor permanente en este mundo.
Tercero, todas las cosas en esta vida son inciertas, inconstantes y sujetas a cambio. Por ejemplo
las riquezas son inseguras. Pablo dice: “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza
en la incertidumbre de las riquezas, sino en el Dios vivo.” (1°de Timoteo 6:17)
Cuarto, todas las cosas que parecen tan atractivas en este mundo en realidad son dañinas y
peligrosas a causa de nuestra propia corrupción. El Salmo 30:6 dice: “Y dije yo en mi prosperidad: No seré
jamás conmovido.” Cristo dijo que el engaño de las riquezas ahoga la palabra y la hace infructuosa. Cuando
los israelitas gozaban de prosperidad, se rebelaron contra Dios. Hay un peligro enorme en la prosperidad: el
peligro de contentarnos con el mundo presente, el peligro de aceptar lo que el mundo nos ofrece a cambio de
nuestras almas.
Quinto, todos los placeres de este mundo están mezclados con problemas y preocupaciones. No
hay éxito en este mundo que esté separado de la ansiedad y la preocupación. La tristeza acompaña el gozo
mundano, el peligro acompaña la seguridad mundana, las pérdidas acompañan los valores del mundo y las
lágrimas acompañan los ídolos mundanos.
Sexto, la biblia enseña que los creyentes deben apegarse firmemente a las cosas eternas e
inmutables, en vez de las cosas pasajeras de este mundo. Los creyentes del antiguo testamento tenían una fe
en Dios que les hizo anhelar una mejor patria, la celestial. (Hebreos 11:16) Aquellos creyentes querían lo mejor.
Buscaban la vida celestial y dejaron todo lo que en otro tiempo les parecía tan atractivo de esta vida terrenal.
Así deben actuar los creyentes ahora; deben vivir más a la luz de la gloria venidera y así tener más gozo en esta
vida, paz en la hora de la muerte, y una corona de justicia cuando Cristo aparezca.
Séptimo, la verdadera felicidad no se encuentra en el disfrute de las cosas de esta vida. La
verdadera felicidad es tan grande y gloriosa que se puede encontrar solamente en Dios. Aunque los hombres
disfruten de muchas cosas en el presente, sin Dios serán miserables para siempre. La felicidad no se encuentra
en las cosas que no satisfacen el alma. Solamente el conocimiento de Dios puede satisfacernos.
Octavo, el alma del hombre tiene más valor que todo el mundo. Los hombres fueron creados
para algo mucho más grande que todo lo que está en este mundo. Fueron hechos para conocer a Dios,
conocer a Cristo, y gozar de la presencia de Dios para toda la eternidad. Los creyentes no deben dejarse
desviar del servicio a Dios por las artimañas del diablo. No deben creerle cuando les dice que la felicidad en
este mundo es la experiencia más importante. Satanás trata de impedir que los creyentes sirvan a Cristo
diciéndoles que la vida cristiana solo conduce a pérdidas, tristezas y sufrimiento. Satanás trata de lograr que
teman los problemas que surgirán como resultado de seguir a Cristo.
Cuando satanás tienta a los creyentes de este modo, deben pensar que ningún problema que
pueda sobrevenir por seguir a Cristo les hará daño en forma permanente. Nada les podrá quitar la presencia
de Dios, el favor de Dios, el perdón de pecados, el gozo del Espíritu Santo y la paz de Dios en sus conciencias.
Los creyentes tentados de esta forma deben pensar en los peligros que les vendrán en esta vida y los peligros
espirituales y eternos que correrán si no siguen a Cristo. “¿Como escaparemos nosotros si tuviéramos en poco una
salvación tan grande?” (Hebreos 2:3) Los creyentes sufrirán mucho más si descuidan los mandamientos de Dios
que si obedecen lo que Dios les manda. Siempre debemos tomar en cuenta que los creyentes sufrirán más por
desobedecer los mandamientos de Dios, que lo que pudiesen sufrir obedeciendo.
Además, los creyentes deben recordar que los problemas que les son enviados por Dios, son una
forma de guardarlos de problemas mayores. Frecuentemente los problemas que han sufrido les han servido
como protección para evitar peligros más grandes: por ejemplo, el orgullo, la frialdad espiritual, la indiferencia,
la negligencia, la amargura, el amor del mundo, etc. Otra cosa que es necesario recordar es que al vivir una
vida santa y servir a Dios, los creyentes ganarán mucho más de lo que pudieran perder. El apóstol Pablo dijo
a Timoteo que la piedad con contentamiento es gran ganancia. (1°de Timoteo 6:6) Hay gozo, paz, y contentamiento
en servir a Dios los cuales no pueden encontrarse en ninguna otra manera. Por lo tanto, los creyentes no
deben permitir que los problemas que surgen les impidan servir a Dios o seguir a Cristo. Una vida piadosa
tiene más valor permanente de bendición que cualquier otra cosa.
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